La eterna pregunta “¿qué comemos hoy?” encontró un nuevo aliado tecnológico. Se trata de Gemini, la inteligencia artificial de Google que desembarcó en nuestras cocinas para ofrecer algo más que recetas: ideas frescas, organización y hasta clases de cocina express.
Cada vez más usuarios la utilizan para planificar menús, descubrir sabores internacionales o, simplemente, resolver la cena improvisando con lo que hay en la heladera. Pero, ¿cómo aprovecharla al máximo? Estos son cinco trucos para que cocinar con IA no solo sea fácil, sino también divertido:
1. Listas de compras inteligentes
Basta con decirle a Gemini qué plato queremos preparar o para cuántas personas, y en segundos generará una lista detallada de ingredientes. Incluso sugiere cantidades exactas y alternativas según dietas o restricciones alimenticias.
2. Recetas hechas a tu medida
Si la heladera parece vacía, Gemini transforma esos “pocos ingredientes” en un plato posible. Puede proponer recetas rápidas y creativas que evitan desperdicios y sorprenden con nuevas combinaciones.
3. Ayuda paso a paso, en vivo
Desde técnicas básicas hasta platos gourmet, la IA guía el proceso mientras cocinamos. ¿No sabés cómo filetear un pescado o preparar una salsa? Podés pedirle videos, instrucciones detalladas o tips de cocción sin interrumpir el ritmo en la cocina.
4. Un pasaporte gastronómico virtual
Con Gemini, es posible viajar sin moverse de casa: recetas tailandesas, mexicanas o mediterráneas llegan junto a su historia, contexto cultural y maridajes sugeridos. Una experiencia que convierte cada comida en una puerta abierta al mundo.
5. Guardar, ajustar y compartir tus creaciones
Después de cocinar, la app permite guardar recetas personalizadas, sumar notas o trucos propios y compartirlas en redes sociales, transformando cada plato en un recuerdo o una inspiración para otros.
Lejos de reemplazar la creatividad humana, la inteligencia artificial se convierte en un socio que simplifica la rutina y despierta el gusto por la cocina casera. Porque, al final del día, la receta más sabrosa sigue teniendo un ingrediente clave: las ganas de cocinar.
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