Google presentó esta semana dos innovaciones en su aplicación Traductor, ambas impulsadas por los modelos de inteligencia artificial Gemini, que marcan un nuevo paso en la evolución del servicio. El objetivo: dejar atrás la traducción estática para acercarse a una experiencia más interactiva y útil en contextos cotidianos.
La primera novedad es la práctica de idiomas personalizada, una función en etapa beta que propone sesiones adaptadas al nivel y a los objetivos de cada usuario. Desde quienes quieren incorporar vocabulario básico para un viaje, hasta aquellos que buscan mejorar la comprensión auditiva, las dinámicas se generan de manera instantánea y se ajustan al progreso individual. Por el momento, está disponible en la app para Android e iOS en un esquema limitado: hablantes de inglés que quieran aprender español o francés, y usuarios de español, francés y portugués que busquen perfeccionarse en inglés.
La segunda innovación es quizás la más disruptiva: conversaciones en vivo en más de 70 idiomas. La herramienta permite mantener un diálogo fluido en tiempo real con traducciones de audio y texto en pantalla, incluso en entornos ruidosos como aeropuertos o cafeterías. La función ya comenzó a desplegarse en Estados Unidos, India y México, y se espera su expansión progresiva a más mercados.
Con estas mejoras, Google refuerza su estrategia de integrar la inteligencia artificial al servicio de la comunicación. Traductor deja de ser únicamente un recurso de consulta rápida y se convierte en una plataforma de aprendizaje y conexión intercultural. Una muestra concreta de cómo la IA puede reducir las barreras idiomáticas y acercar a las personas en un mundo cada vez más globalizado.
Comentarios